Cómo Catar un Vino

Todos nos hemos sentido alguna vez fuera de lugar, o entre la espada y la pared, cuando nos han recomendado un vino o hemos tenido que probarlo en un restaurante. Hoy os vamos a hablar sobre cómo debemos catar un vino, y así evitar la tentación de decir: «es un tinto, ¿verdad?» tal como lo haría Emilio de Aquí no hay Quién Viva.
Lo primero que queremos destacar es que, ante un vino, nunca debería existir esa presión de la que hablamos. ¡Los vinos son algo maravilloso, para disfrutar, y compartir en la mejor compañía! No necesitas ser ningún experto enólogo para degustar un buen vino, así que lo primero que te podemos recomendar es que lo disfrutes.
Y para disfrutarlo, no tenemos más que afinar un poco nuestros sentidos. ¿Cuántos sentidos dirías que intervienen en la cata de un vino? Lo veremos a lo largo de este artículo, y estamos seguros de que te sorprenderá. Pero empecemos por el principio: habitualmente cuando nos referimos al proceso de la cata, nos referimos a tres fases diferenciadas:

La Fase Visual

Empieza desde el momento que lo escogemos en el lineal del supermercado, o cada vez de forma más habitual, en el catálogo nuestra tienda online. Obviamente escogeremos el vino en función de su variedad indicada en la etiqueta, y de toda una serie de factores que analizaremos en otro artículo.
Una vez descorchado el vino, la fase visual empieza por el corcho. Si lo pedimos en un restaurante, es común que nos lo dejen en un platito o en la propia mesa. El corcho nos advierte ya de primeras, si el vino estará o no en buen estado. Si el sello de la bodega se lee perfectamente y no hay infiltraciones de vino en el corcho, estarás con toda seguridad ante un vino en perfectas condiciones. Si vemos infiltraciones de vino en el corcho, deberemos probarlo para asegurarnos.

Corcho de Botella

La fase visual continua ya con el vino servido en la copa. La inclinaremos, cogiéndola siempre por la vase para no calentar el caldo, y apreciaremos a la luz el color del vino. Cuanto más «vivo» sea el color, más joven será; mientras que por el contrario, cuanto más «apagado», tirando a tonalidades granate, más envejecido habrá sido.
¿Qué más podemos reconocer de un vino solo con mirarlo? Lo que en la cata denominamos «capa«. Es un concepto que hace también referencia a la maceración del vino. Cuando inclinamos la copa y vemos a través de ella, valoramos cuánto se puede ver «a traves de él». Si lo colocamos sobre un fondo, y apenas vemos nada a través del vino, significará que es un vino de capa alta, y por tanto es un vino de mayor maduración, con una cantidad de taninos y polifenoles elevada. Mientras que por el contrario, si podemos distinguir muy bien el fondo, será un vino con capa baja, más joven y con otro perfil.
Por último, si damos vueltas al caldo en la copa, ¡podremos apreciar también la lágrima! La lágrima es como se conoce a la forma en la que el vino vuelve de la parte alta de la copa al fondo. Si cae de forma lenta, haciendo este efecto de lágrimas que caen, significará que tiene una mayor densidad y por tanto, una mayor graduación alcohólica.¡
¡Fíjate en cuántas cosas podemos reconocer en un vino, solo con echarle un vistazo! Vamos a por la segunda:

La Fase Olfativa

Esta fase requiere de mayor «entrenamiento» para apreciar todos los matices, pero como decíamos al principio: se trata de disfrutar del vino. Hacer este ejercicio cuando probamos un vino por primera vez, y reconocer qué nos sugiere es algo que puede resultar muy divertido en compañía, y que te recomendamos para disfrutar aún más de esta afición.
Esta fase olfativa podemos dividirla en otras tres:

  • Los aromas primarios: que son los que reconoceremos con el vino recién servido, sin agitarlo. Son los propios de la uva con la que se ha elaborado el caldo.
  • Los aromas secundarios: que los apreciaremos agitando liferamente la copa, para que el vino se oxigene. Estos son los propios de la fermentación.
  • Los aromas terciarios: que los descubrirás agitando el vino con más intensidad. Son los que a veces llamamos bouquet, y son más difíciles de apreciar por su sutileza. Propios de la crianza del vino.
Apreciar los matices de un buen vino en la fase olfativa

Existe una extensísima variedad de aromas en un vino, de los que quizás hablemos en otro artículo a futuro, pero por el momento debes sabes que existen estas tres variedades y que, dentro de cada una de ellas, nos encontraremos diferentes aromas característicos de cada vino. Vamos con la última:

La Fase Gustativa

Ha llegado por fin el momento de probar el vino. Hay que decir que esta es la fase a la que la mayoría de la gente pasa directamente, y lo cierto es que es una pena. Si bien se trata como decimos de disfrutar del vino, nosotros os recomendamos siempre que realicéis los pasos anteriores. Por mucho que consideréis que de esto «no sabéis» o que no tenéis el olfato «entrenado», ¡lo cierto es que os aseguramos que los disfrutaréis más!
Bien, a la hora de degustar el vino hay varios factores que podremos identificar. En primer lugar, tenemos el ataque. Son los primeros sabores y sensaciones que percibimos al probar el vino. Después, valoraremos si es o no un vino redondo. Cuando hablamos de vinos redondos, nos referimos a que tienen un buen equilibrio entre los sabores básicos: dulce, salado, amargo y ácido.
Tomaremos nota también de la textura. Y aquí es donde interviene otro de los sentidos al que no habíamos hecho aún referencia: el tacto. ¿Es un vino untuoso, viscoso, suave…? ¿ por el contrario, es áspero, astringente…? La textura del vino nos da información también de la cantidad de taninos y las cualidades organolépticas del caldo en cuestión.

Disfrutar de una buena cata de vino, siempre en compañía

Una vez catado y valoradas redondez y textura, expulsaremos aire por la nariz para ver si el vino tiene larga retronasal o no. Esto es, simplemente, lo que perduran en el tiempo los sabores una vez degustado el vino, apreciándose en nariz y parte trasera del paladar. Por último y no menos importante, distinguiremos el final del vino que hace referencia también a la permanencia del caldo en boca, pudiendo ser largo — hasta los diez segundos —, o corto.
¡Y esto es todo! Ahora estás preparado para catar un vino como un auténtico profesional, o no… ¡Pero al menos ya sabes cómo se hace! Nosotros te recomendamos una vez más que empieces poco a poco a seguir estos pasos para disfrutar más de tus caldos favoritos. Dicho lo cuál, ¿has probado nuestros vinos de Toro? Te dejamos aquí un artículo sobre nuestra variedad, y te invitamos a que los descubras a través de nuestra tienda.

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